¡ Oh el tiempo ! que veloz es su paso, ya estamos en Febrero, se acaban las vacaciones…. y de vuelta al colegio. Hoy día en Santiago dos establecimentos educacionales, abrieron sus puertas para recibir a niños y jóvenes felices y a otros. .., no tanto. La ilusión de alcanzar a ser lo soñado, el esfuerzo para lograr ser lo que de pequeños fue creciendo por dentro; pasa un año tras otro, y la ilusión está por concretarse….añoradas y dulces son las respuestas a las siempre y repetitivas preguntas de los padres y de los mayores….¿ Qué quieres ser cuando grande ?. Que hermosos recuerdos, algunos inclaudicables mantienen su opción, descartables ya están aquellas ¡ yo quiero ser bombero !. Lo cierto es que el panorama está claro, pero….es válido solo el esfuerzo y las ganas del estudiante para alcanzar el objetivo de ser un “profesional”?

¿Cuàl es la respuesta que tiene nuestra sociedad, nuestro estado, y n uestro paìs, ante las demandas de nuestros estudiantes y potenciales ingenieros, mèdicos, ministros de Estado,profesionales de servicio pùblico, tècnicos, etc.?

Observando el acontecer de esta realidad en nuestro paìs, realizamos un breve anàlizis o diagnòstico, con una apreciada amiga, colega y docente: E.U. Rosa Silva B.

Aquì va nuestro trabajo!! Les invito a meditar:

Resumen:

La educación superior en nuestro país está en situación de crisis, se requiere una urgente inyección de definiciones estratégicas respecto a recursos económicos, limitación de oferta educativa no acreditada, estudio de mercado de profesiones con futuro laboral que realmente satisfagan las necesidades país y con estudios sociológicos para evitar a futuro una sociedad frustrada y con mano de obra “ilustrada” y barata por una sobreoferta educacional actual. La calidad del proceso educativo debe ser el medio para ordenar este sistema en crisis, y la intervención del aporte económico del estado en relación a la acreditación de dichos establecimientos de ES, y limitando a aquellos que no aplican en esta acreditación.

INTRODUCCIÒN:

La educación superior en Chile es un tema de la contingencia actual. Paradójicamente, al menos para el ciudadano común, no se observa una estrategia estructurada por parte de las autoridades para enfocar el problema actual del sector educación, situación que es opinión consensuada por todos los sectores como de urgente intervención. Se discute mucho acerca de los problemas que adolece la educación superior en el país, se manifiesta un sinnúmero de teorías respecto al epicentro del problema, pasando por la falta de recursos de los establecimientos educacionales, la calidad del profesorado, la falta de inyección de recursos por parte del gobierno, por la regulación de la creación de nuevos establecimientos etc.

En este ensayo nos referiremos puntualmente acerca de la formación que se demanda en la educación universitaria; según nuestra opinión esta formación pasa por la calidad por sobre los intereses comerciales; del compromiso del profesorado por mejorar su proceso de enseñanza, cuyo resultado se traduzca en profesionales que desarrollen el interés por la investigación y obtención de mayor nivel académico, magíster, doctorados, que signifiquen un incremento del intelecto nacional y prestigio de las IES, lo que sin duda pasa por otras necesidades como recursos, regulación etc. pero que sin la dupla calidad -compromiso por parte del profesorado, solo se transformarán en recursos perdidos.

Marco teòrico.

Como resultado de las cambiantes condiciones en que debe desenvolverse, la educación superior (ES) latinoamericana se halla frente a un conjunto de nuevas demandas. Este planteamiento constituye, en verdad, el eje central de los más recientes debates y propuestas sobre la reforma de la ES en el mundo y, también, en nuestra región. La demanda tradicional generada por alumnos egresados de la enseñanza secundaria se ha ampliado sostenidamente a lo largo de las últimas décadas, en la misma medida que el nivel escolar ha extendido su cobertura y mejorado las tasas de retención y graduación. Entre 1960 y 1990 la base de reclutamiento de este alumnado tradicional se incrementó en América Latina en más de 5 veces; en efecto, la matrícula secundaria pasó de 4 millones a 22 millones. Luego, entre 1990 y 1997 los alumnos secundarios aumentaron adicionalmente en 7 millones, alcanzando un total de 29,2 millones, lo que representa una tasa bruta de participación de un 62,2%. A pesar de eso, las tasas de graduación de la enseñanza secundaria superior son todavía relativamente bajas en comparación con los países desarrollados. El crecimiento de la demanda en el nivel superior ha sido explosivo. En 1960 había 573 mil alumnos en la enseñanza terciaria y en 1990 el número ascendía a 7,3 millones. Con posterioridad la matrícula ha continuado aumentando, hasta alcanzar la cifra de 9,4 millones en 1997, equivalente a una tasa bruta de participación de un 19,4%. Esta última se encuentra lejos todavía de la tasa de los países desarrollados que el año 1997 alcanzaba, en promedio, a un 61,1%.

La población total crecerá a 574 millones en el año 2010 y a 643 millones el año 2020, aumentando sobre todo el peso relativo de los grupos etarios mayores de 35 años. No es aventurado suponer que será en estos grupos, precisamente, donde se producirá una mayor expansión de la demanda por estudios superiores. (1)

 

1.- Jose Joaquin Brunner Nuevas demandas y sus consecuencias para la educación superior en América Latina.htm.

Tipos de demanda.

En las nuevas condiciones de demanda masiva por estudios superiores, los SNES (sistemas nacionales de educación superior) confrontan una serie de problemas que son bien conocidos. En efecto, como señala un documento de la OECD (Organisation for Economic Co-operation and development), la demanda es ahora “individualizada y altamente variable, pero también colectiva y social; es latente y, a la vez, abierta. Es una demanda por oportunidades, logro, competencias, maestría y niveles de desempeño, y no sólo por acceso”.(2)

2.- Jose Joaquin Brunner Nuevas demandas y sus consecuencias para la educación superior en América Latina.htm.

Situación en chile.

Nuevamente, la Educación Universitaria en Chile, están en el tapete, mas bien diríamos que es tema recurrente;¿Los motivos? Las elecciones presidenciales, en la que los candidatos contemplan en sus agendas como prioridad planes de mejora en nuestra Educación, y en segundo plano, los lamentables resultados de la P.S.U. que es un indicador de la desigualdad entre las escuelas públicas y privadas , lo que incide además en un compromiso real del Estado en ambos casos.La directa relación que la Educación tiene con el “Desarrollo del País” hace que éste sea un tema recurrente, y de relevante importancia para legisladores, economistas, y todos los chilenos interesados que su país crezca. Se clasifica a Chile, como un país en “ Vías de Desarrollo” , ha habido avances en muchas áreas para definirlo como tal; existe diferencias sustanciales entre países tercermundistas, subdesarrollados y países del Primer mundo, la principal es el “Índice per cápita” y la mejor “Distribución de las riquezas” que no siempre se relaciona entre sí, como es el caso de Arabia Saudita, que teniendo un alto índice per cápita, existe una arbitrariedad en la distribución de las riquezas; lo segundo tiene relación con lo primero, a mayor economía, mejor será el área de la “educación” que será lo que definirá a un país que se mencione como desarrollado.

Nuevamente recurrimos a las estadísticas para definir la importancia, de dedicarnos a reflexionar acerca de la “Formación que se demanda hoy a las Universidades” , actualmente Chile no tiene ninguna Universidad entre las doscientas mejores del mundo, incluso hay otros países emergentes comparados a nosotros, que ya lo lograron, de ahí la importancia de “Las políticas para la Educación superior” para que potencien la calidad de la educación y las Universidades tomen los desafíos que le competen en cierto aspecto sólo a ellas.

Competencia de las Universidades.

En lo tocante a la competencia de las Universidades, hay convergencia de opiniones hacia donde deben ir dirigidas sus políticas y acciones, nosotros creemos que ahí radica el rol que marcará presencia y prestigio entre una universidad y otra. Primero debe “producir conocimiento” es decir invertir en el campo de la “Investigación” inversión que debe alcanzar altura académica como el Doctorado y los recursos materiales para que ésta se lleve a cabo. También es de consideración el perfil docente, debe existir un filtro para elevar el nivel académico de los docentes.

La globalización y la interdependencia se han hecho posibles por el enorme cambio científico y tecnológico de las últimas décadas. Por ello, el progreso futuro de los países esta y estará cada vez más vinculado al desarrollo de las capacidades para crear, utilizar y difundir el conocimiento. Esta tarea la realizan las instituciones de Educación Superior a través de sus dos funciones principales:

La formación de profesionales y técnicos de nivel superior.

La contribución al desarrollo científico y tecnológico de Chile. (3)

3.- Políticas para la Educación Superior. Htm. MINEDUC.Cl

Situación actual de la ES y su influencia en el desarrollo de nuestro pais.

La educación superior universitaria en Chile está en un proceso de ajuste, que resulta ser determinante para nuestro desarrollo futuro en términos de su tipo y estilo; con consecuencias, por cierto, no menos impactantes sobre las posibilidades y sueños de la familia chilena. De todos es conocida la trilogía de problemas centrales en el sector:

1. El sobredimensionamiento de la oferta, medido tanto en número de instituciones como en carreras específicas.

2. La escasez de recursos disponibles para el financiamiento individual y para las propias Universidades.

3. La desproporción en la dosificación de la pirámide de expertos en relación con el trabajo productivo.

Evidentemente, la Educación Superior Universitaria en Chile necesita un ajuste basado en Criterios validados internacionalmente, que permita al menos dos cosas:

a) Que efectivamente puedan ser sacadas de la competencia aquellas instituciones y carreras que no cumplan estándares que aseguren una calidad mínima aceptable.

b) Que la segmentación, de instituciones y carreras, se haga visible al público mediante instrumentos y mecanismos idóneos y al alcance de todos los ciudadanos.

De esta forma podrían evitarse varias complicaciones, se indican dos:

1.- El que a igualdad de certificados de título los poseedores titulados sean extremadamente distintos y algunos de ellos estén por debajo de la valla de calidad; porque defraudarán a muchos receptores de sus servicios.

2.- El que a igualdad de certificados de título el acceso al trabajo mejor remunerado, a la tarea directiva y a los contratos mayores, esté supeditado a las

relaciones sociales cultivadas y fomentadas en instituciones que venden esas “relaciones sociales” y no educación superior.(4)

Por otra parte, tendríamos profesionales de pre – grado estigmatizados, siendo catalogados como de segunda categoría, lo que implicaría frustraciones al egresado. Aunque dado el caso, en el proceso educativo, la parte activa e interesada es el alumno, puede ser la excepción, lograr un alto grado de competitividad.

Según “Horton y Hunt” (1998 ),tradicionalmente se han señalado como las dos funciones más importantes de la educación:

“1.- La de preparar a las personas para ganarse la vida y la de ayudarles a que puedan realizarse personalmente

2.- Aporten su contribución a la sociedad.”

Tales funciones hacen referencia a una sociedad y a un “estar” de la persona en ella, entonces suponen un tipo de sociedad y un tipo de persona deseable socialmente. Y, esto es, precisamente, lo que está en crisis en la actualidad.

Las transformaciones que están ocurriendo a nivel mundial como consecuencia de la revolución de la información, que esta a la base de tales transformaciones y que se caracteriza por la vertiginosidad y recurrencia de los cambios que vive el mundo en los tiempos que vivimos hace sostener a diversos pensadores en una

revolución paradigmática. Desde la educación la respuesta que se escucha es que ella debe cambiar para responder a las exigencias de un mundo globalizado e interdependiente. Otra opinión, es que ésta es una respuesta similar a la que se ha dado habitualmente a las diversas épocas de cambio: es la educación la que debe preparar personas para la economía y no se considera la opción de ubicar en el centro a la persona y desde sus definiciones del tipo de persona y sociedad deseables planificar una economía a su servicio.

Según “María Parra Sabaj” ( Magíster en Educación, Profesora Universidad Central )., en el campo de la Educación formal, (jardines inf., escuelas, colegios y universidades), se plantean recurrentemente temas que son necesarios abordar en la perspectiva de lograr una comprensión de lo que ocurre en ella. “De un lado está todo el llamado currículum explícito, es decir, todo aquello que está pautado, escrito y se espera que se cumpla por parte de los diversos actores del proceso educativo. Por el otro, el llamado currículo oculto, que es aquello que los diferentes actores practican pero que no está explícito y que constituyen el conjunto de reglas no escritas en el comportamiento y que no se espera que ocurra desde el punto de vista formal, pero; que sin embargo, prepara a los educandos para el mundo exterior. Ambos aspectos forman parte de la vida de la educación formal; sin embargo, no se les valora igualmente y no tienen la misma connotación para los actores. Se espera que lo que ocurra en la Escuela sea entendido como formando parte del currículo explícito y aquello que se aparte de el se entiende con una connotación negativa, como aquello no deseable.”

 

Estamos de acuerdo con la perspectiva estatal en el sentido que la enseñanza universitaria debe ser de calidad, condición que debe evaluarse desde dos aspectos: su pertinencia y su eficacia.

La pertinencia se refiere al “…grado de correspondencia que existe entre fines perseguidos por la institución y los requerimientos de la sociedad en la cual está inserta. La pertinencia se observa no solamente entre la institución y su medio externo; también al interior de la propia institución se puede detectar la presencia o ausencia de pertinencia cuando hay satisfacción respecto de las opciones curriculares tomadas y se observa un nivel de consolidación de los criterios educativos institucionales. Pero “…está también referida a la satisfacción que logran los egresados con la formación recibida (…) y supone además (…) un grado de satisfacción de la comunidad o región con la institución, en cuanto a (…) la calidad de sus egresados”.

Por su parte, la efectividad implica “La congruencia que existe entre lo planificado y los logros obtenidos, sin cuestionar si dichos objetivos son o no adecuados al contexto o al medio en el cual está inserta la acción educativa”. (5)

4.-Héctor Guillermo Gaete Feres , Vicerrector Académico, U. del Bío-Bío.

Opiniones-sobre educación .htm

5.- Apunte “DocencUniversitaria”, Capítulo I.ia

3.- Conclusiones.

Una vez analizadas diferentes opiniones y perspectivas, creemos que la educación superior y la formación que se demanda de ella, està en un perìodo critico que requiere urgentemente de un reordenamiento, toda universidad debe fomentar e incentivar la calidad del servicio de educación superior que entrega, mejorar las competencias, el aprendizaje y la formación de habilidades de los estudiantes; aumentar el grado de respuesta a los intereses y necesidades de satisfacción personal y desempeño profesional de los alumnos, y facilitar su vinculación con las necesidades de desarrollo económico y social a nivel regional y nacional.

Para cumplir con lo planteado las instituciones de educación superior deberán adecuar sus planes estratégicos a dichos fines, y fortalecer sus capacidades en ese sentido, incentivando la diversidad de los servicios educacionales y la innovación en el mejoramiento de la calidad académica y fundamentalmente desarrollar planes de auto evaluación permanentes, que garanticen la calidad deseada, ya que como vimos en los contenidos de este diplomado el proceso de enseñanza aprendizaje es aplicable a toda la estructura educacional, a nuestro modo de ver debe transformarse en un circulo virtuoso que debe iniciar la institución de educación superior y transformarse en una cascada hasta el alumno.

Desde la perspectiva de la participación del estado en el mejoramiento del tema, la educación superior debe plantearse como una de las estrategias de desarrollo básico para el país, no perdiendo la visión que el país es su gente, por cuanto el capital económico destinado a educación no es gasto, sino inversión a futuro. Asì como se destina un porcentaje de las divisas del cobre a defensa, si se realizara lo mismo con educación tal vez ya seriamos un país desarrollado.